El niño y el León

Un  niño en la selva se encuentra con un bravo león quien al ver al niño corre tras de él. El niño al ver su impotencia se queda petrificado y el león en su audaz carrera para cazar la presa se da cuenta que no se mueve, frena  y sigilosamente se acerca. El niño al ver el tamaño, la forma y el olor de aquel fiero animal rey de la selva, confirma que es león por la melena, se queda mirándolo y el león ruge.

¿El niño le dice buenos días Señor León que lo trae por aquí?

El león le responde, es que tengo hambre y ayer fue un día difícil y no comí nada y por eso estoy cazando. El niño continúa y comenta: ¿por qué me miras intrigado? Y dice el león: por que veo que no te causo miedo. Y el niño dice, estamos en la misma situación, yo desde ayer no he comido. Y pregunta el león: ¿Porque no has comido? El niño responde, por que mi madre quien me cuidaba ha muerto y se ha ido de mi lado para siempre. No me dice palabras dulces, no me acaricia y no me lee los libros que me hacen ver como es el mundo. No puedo olvidarla y siento mucha nostalgia de no tenerla.

Como no se hacer nada, solo salí de la choza donde vivíamos por que llego su dueño y me desalojo.

Ahora busco amparo y comida por mis propios medios,  pero no he encontrado nada. Señor ayúdame a ver la incertidumbre y el miedo como un regalo de la naturaleza y no como un miedo de mi alma y de mi piel.

El león agacha la cabeza y responde: Se que por tu audacia, y capacidad conquistaras el mundo. Ahora podemos ser amigos, sígueme  y te enseñare cosas, como no rendirse ante las dificultades, no amilanarse antes los aparentemente fuertes, y no asustarse ante la inmensidad. Sígueme.

El niño lo sigue y llegan a un arroyo de agua cristalina, donde arboles frutales depositan su frutos, los cuales el niño toma para si, se deleita   y disfruta. Seguidamente él le dice al León: Amigo no te aflijas que serás un ser siempre respetado y querido. El león responde, sigue tu camino, te acompañare y protegeré, ahora buscare  a mi familia para pedirles su ayuda; el León ruge tres veces y aparecen leones pequeños y leonas, para buscar a su rey.

Se retira en la inmensa llanura y el niño vislumbra como a  lo lejos disfruta la compañía y su alimento, para ser siempre querido y respetado. Yo niño lloro mi soledad y creceré para ser fuerte ante las dificultades, el dolor y la amenaza, hoy dormiré bajo este árbol de sabiduría. Y la noche arropa al niño con el resplandor de la luna.

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